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“500 PESETAS CON PELOTAZO”,
UN DOCUMENTAL SOBRE
LAS “SALAS DE ROCK EN
EL MADRID DE LOS 70, 80 Y 90”
 
Producido, guionizado y dirigido
por Leo Cebrián Sanz
 
 
“500 Pesetas con Pelotazo” es un documental
sobre las salas de Rock Duro y Heavy Metal
en la Comunidad de Madrid durante
las décadas de los años 70, 80 y 90.
El productor, guionista y realizador del mismo
es Leo Cebrián Sanz, periodista musical
de largo recorrido, codirector a su vez
del largometraje “Ellas son Eléctricas”.
 
Se trata de un recorrido cronológico
por el contexto social y lúdico de la capital
y sus ciudades del extrarradio y el impacto
de este tipo de música en el ocio cultural
de la juventud del momento. Testigos directos
recuerdan sus experiencias en las discotecas
y recrean el ambiente de aquellas tardes y
noches de diversión colectiva e identitaria.
Este largometraje divulgativo y musical tiene
una duración original de una hora y 52 minutos,
aunque en algunas proyecciones se ha optado
por una versión más corta de una hora y 38 minutos.
 
El audiovisual se estrenó oficialmente en abril
de 2025, aunque durante más de un año y medio
ha sido objeto de casi una veintena de proyecciones
y pases en asociaciones vecinales, bares y pubs,
clubes de Heavy Metal y todo tipo de lugares
vinculados a la cultura del Rock Duro en la capital
y el resto de la Comunidad. En este momento
la película se encuentra en proceso de selección
en el circuito de festivales especializados, pero
su visionado es libre y gratuito desde cualquiera
de sus redes sociales y la web oficial
www.500pesetasconpelotazo.com.

Los clientes de locales de ocio como los
referenciales Osiris, Piscis, Barrabás, Canciller,
Argentina/Canciller II y muchos otros de los barrios
de Vallecas, Carabanchel o Moncloa o las ciudades
del sur como Alcorcón, Leganés, Getafe, Móstoles
o Fuenlabrada aportan sus opiniones y testimonios
respecto a cómo vivieron sus años de adolescencia
y crecimiento personal como parte activa de
una pujante cultura musical y una forma
de vida distinta de la convencional.
 
En la selección de personas entrevistadas
se ha incluido a clientes y clientas habituales
de las propias discotecas, reflejando así
el variopinto espectro de quienes las
frecuentaban con una fidelidad casi religiosa.
Profesionales de la música y la comunicación
se mezclan con los “fijos” que no faltaban
cada semana a un rito de iniciación y
temprana madurez estrechamente vinculado
al éxito del Rock Duro en España y en especial
Madrid, donde más allá de la M30 también había
mucha agitación cultural. “500…” es pues
la historia de lo que no contó la historia oficial.
 
Los nombres propios que ilustran
esta semblanza son los de Javier García-Pelayo
-manager y pionero de la contracultura-, Shelly
-cantante Soul que actuó en el club Canciller-,
Alfredo Duro -periodista deportivo-,
Carlos Galán -responsable del sello discográfico
Subterfuge-, Pedro del Pozo -representante
artístico de Muro y cliente del Barrabás-,
Miguel Vadillo -referente del Heavy Metal
en España-, Miguel Ángel “Libertonia” –
del homónimo espacio radiofónico-,
Paul Martín Simón -del programa “Al borde
del abismo”-, Nacho Barrena -antiguo “pincha”
y actual DJ-, Dama Guisado -promotora de
conciertos-, la periodista y asidua de discotecas
Montserrat Calvo -de la web Metalarium-,
Raúl y Merce -de La Mazmorra Rock Bar
en el barrio de Vicálvaro-, Fernando Sánchez
-visitante habitual del “Canci”- y un trabajador
y dos clientas de la discoteca Osiris:
Raquel, José Manuel y Nieves.
 
Frente al relato oficial que excluye a
los ‘heavies’ y “metaleros” del panorama
artístico más creativo del momento, la evidencia
de los hechos pone de relieve la pujanza
de un movimiento autosuficiente, que vivió
momentos de auténtica masividad y gloria
pese al ninguneo absoluto de los medios de
comunicación y el recelo de la sociedad normativa.
Este viaje en el tiempo describe el nacimiento,
crecimiento, auge y declive de una cultura musical
que fue generacional para los/las jóvenes
de al menos veinte años a lo largo
de tres décadas distintas.
 
El impacto vital y emocional que describe
la película abarca desde el modo de relación
y socialización de los aficionados a los estilos
musicales más duros hasta sus ritos de evasión
y diversión, incluyendo por supuesto cuestiones
a veces no tan menores como la capacidad
adquisitiva, el consumo de alcohol de
dudosa calidad, la sesión vespertina
frente al horario nocturno, la imagen y
la identidad estética, la seducción y el ligue,
y el recuerdo romantizado de aquel pasado
en que se decía que en Madrid había
10.000 heavies militantes -multiplíquese
por dos los que llenaban el Pabellón de Deportes
del Real Madrid y el resultado será esa cifra-.
 
De todo esto y mucho más versa “500 Pesetas
con Pelotazo”, una producción cinematográfica
que ha coincidido de forma simultánea con otros
proyectos similares (“Una historia muy heavy”,
de RTVE Play, el documental “Canciller,
el templo del Rock”, de El Médano Producciones,
e incluso el cómic “Días de Inmortalidad”),
lo que demuestra que los preceptores de
la cultura popular le debían desde hace años
un reconocimiento público al patrimonio
inmaterial del ‘heavy’ patrio. Todo llega en
esta vida, aunque sea con lustros de retraso.